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Diagnosis: El secreto de tomar el pulso

marzo 29, 2011

En la antigua China no existían radiografías, análisis de sangre, resonancias magnéticas, ni electrocardiogramas y el médico debía arreglárselas sin ellos para saber lo que le estaba ocurriendo a su paciente. Dicen que la falta de recursos “agudiza” la inteligencia y los sentidos. Y así fue como durante unos pocos milenios se valieron tan solo de la sensibilidad humana para poder diagnosticar. Esta sensibilidad fue cultivada en la mente, en el olfato, en los ojos, oídos y en el tacto.

Fue entonces como nacieron el diagnóstico por interrogación, el diagnóstico por palpación, por auscultación y por la capacidad de observación Estos sistemas no son exclusivos de la medicina china, pero en ella han sido desarrollados hasta alcanzar límites increíbles.

En el interrogatorio, la agudeza del mismo permite alcanzar un diagnóstico energético muy claro. Por su minuciosidad se asemeja al de la homeopatía, fijándose en detalles en los que otros no encontrarían ninguna utilidad. Esta agudeza también fue llevada al tacto, donde las manos “perciben o encuentran” lo que la mente no puede entender. No solo en la palpación y percusión abdominal o dorsal, común a muchas medicinas, sino también la palpación de los puntos dorsales, ventrales ( IU – MO ) y demás puntos de ” alarma ” en diferentes partes del organismo.

A través de la observación se puede ver lo que el paciente a veces ni sospecha ser. Como habla, como se mueve, como se para y se sienta; sus gestos; el color de la cara; contextura física, su actitud ante la vida, etc.

Pero tal vez uno de los aspectos más “secretos” del diagnóstico chino, sea la toma del pulso, que es una forma de palpación. A través de este método el terapeuta puede saber, sin que el paciente lo mencione, en que estado esta la energía de cada uno de sus órganos. En el pulso radial ( existen otras 2 regiones ), se manifiesta la energía de los 6 órganos yin : pulmón, bazo, riñón, corazón, pericardio e hígado; y la de las 6 vísceras: intestino grueso, estómago, vejiga, intestino delgado san jiao ( triple calentador ) y vesícula biliar.

Empezó a relacionarse cada una de las variaciones del pulso, con cada una de las diferentes afecciones energéticas de los órganos. Es más, muchas enfermedades se manifiestan antes en el pulso que en síntomas y signos. Por eso los pulsólogos parecían “adivinos”, ellos podían ver lo que aún no se había manifestado. Tomando el pulso se puede saber la gravedad de una enfermedad ; si es por exceso o deficiencia de energía; cual es el órgano más afectado, si su comienzo se debió o no a algún factor climático, si falta sangre, si hay fiebre, etc. El médico chino puede estar 10 minutos ( o más ) palpando el pulso en cada brazo. ( algo poco común en la medicina actual ). Estas técnicas son conocidas hoy en día y se pueden aprender en cualquier buen curso de MTCH. Por supuesto que requiere un tiempo considerable de práctica, y mucha paciencia.

Un pulso profundo nos dice que hay poca energía, si además es delgado ( fino ) sabemos que hay una deficiencia de sangre. El pulso rápido indica “calor interno”, es decir fiebre , nerviosismo, o una infección. Un pulso lento nos ” habla de frío interno ” , es decir falta de energía.( a menos que se trate de un gran atleta ). Existe una gran variedad de pulsos, 19 pulsos básicos hasta alrededor de 28 tipos de pulsos llamados “Clásicos”.

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